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Chapter 7: La caja fuerte que su padre escondió

—¡Mamá!

Ethan gritó mientras intentaba volver a llamar, pero la comunicación seguía cortada.

Marcó una segunda vez. Después una tercera.

Nada.

La última frase de Margaret se repetía en su cabeza: «Te dije que nunca debías abrir esa caja».

Richard sabía de la existencia de la caja fuerte. Y, por alguna razón, había esperado cinco años para asegurarse de que nadie la abriera.

Ethan agarró las llaves de su automóvil.

—Robert, necesito que envíes a alguien a la casa de mi madre. Ahora mismo.

Su abogado contestó inmediatamente.

—¿Qué ocurrió?

—Richard está allí. Mi madre acaba de llamarme y escuché una discusión. Después, la llamada se cortó.

—¿Has llamado a los servicios de emergencia?

—Voy a hacerlo.

—No vayas solo, Ethan. Si Richard está intentando ocultar algo, no sabemos hasta dónde puede llegar.

Ethan ya caminaba hacia el ascensor.

—Mi madre está ahí. No voy a quedarme sentado esperando.

—Entonces espera a que llegue alguien contigo. Te alcanzaré en cuanto pueda.

Ethan terminó la llamada, alertó a las autoridades y condujo hacia la residencia familiar con las manos aferradas al volante.

La mansión Carter se alzaba detrás de una verja de hierro, rodeada de robles antiguos y jardines que su madre había cuidado desde que su padre murió. Durante años, aquel lugar había representado seguridad para Ethan. Allí había aprendido a montar bicicleta, había celebrado sus cumpleaños y había escuchado a Daniel Carter hablar de honestidad como si fuera la única riqueza que realmente importaba.

Ahora, cada ventana le parecía un ojo vigilante.

Cuando llegó, encontró la puerta principal entreabierta.

—¡Mamá!

Entró apresuradamente.

El vestíbulo estaba vacío. Una lámpara había caído al suelo y varios documentos estaban esparcidos junto a la escalera.

Entonces escuchó un ruido procedente del estudio de su padre.

Ethan avanzó sin hacer ruido.

La puerta estaba abierta.

Margaret se encontraba junto al escritorio, pálida pero consciente. Richard estaba de pie frente a la pared del fondo, sosteniendo una pequeña caja metálica que Ethan nunca había visto.

—Aléjate de ella —ordenó Ethan.

Richard se volvió sobresaltado.

—Ethan. No esperaba que llegaras tan pronto.

—Suelta la caja.

Su tío miró el objeto entre sus manos.

—No entiendes lo que estás haciendo. Esta familia lleva años intentando protegerse de una verdad que podría destruirla.

—¿Y tu solución es entrar en casa de mi madre y asustarla?

—¡No la he tocado!

Margaret levantó la cabeza.

—Me exigió que le entregara la caja. Cuando me negué, comenzó a registrar el estudio.

Ethan sintió que la ira le quemaba el pecho.

—¿Por qué la quieres tanto, tío?

Richard apretó la caja contra su cuerpo.

—Porque tu padre no tenía derecho a ocultar lo que hizo.

—¿Qué hizo?

Por un instante, Richard pareció dispuesto a responder. Sus ojos se humedecieron y su expresión perdió aquella dureza que siempre había utilizado para dominar las conversaciones familiares.

—Tu padre tomó una decisión que afectó a todos nosotros. Una decisión que me obligó a guardar silencio durante años.

—Entonces habla.

Richard negó con la cabeza.

—No puedo hacerlo sin el contenido de esa caja.

Ethan dio un paso adelante.

—Déjala sobre el escritorio.

—No.

—Richard, la policía viene en camino.

Su tío miró hacia la puerta.

Luego, como si acabara de comprender que no podría salir fácilmente, colocó la caja sobre el escritorio.

—Está bien. Pero cuando veas lo que hay dentro, dejarás de pensar que soy el villano de esta historia.

Ethan no se acercó inmediatamente.

—Mamá, ¿estás bien?

—Sí, cariño. Solo quiero que esto termine.

Él le tomó la mano y la acompañó hasta una silla. Después volvió al escritorio.

La caja tenía un pequeño teclado numérico y una placa de latón con las iniciales de su padre. En la parte superior había una inscripción grabada:

*«Solo cuando alguien use el nombre de Victoria Blake».*

Ethan sintió un escalofrío.

—¿Cómo conocía mi padre ese nombre?

Richard bajó la mirada.

—Porque Daniel descubrió algo sobre la familia Blake mucho antes de que tú conocieras a Victoria.

—¿Qué cosa?

—No puedo explicártelo. Necesitas abrir la caja.

Ethan introdujo la fecha de nacimiento de su padre.

Error.

Probó la fecha de su propia graduación.

Error.

Recordó entonces una frase que Daniel repetía cada vez que Ethan regresaba a casa después de una derrota.

«La verdad no necesita que la adornes, hijo. Solo necesita que tengas el valor de mirarla».

Ethan probó el código de seguridad que su padre utilizaba para sus documentos privados.

La cerradura hizo clic.

Dentro había un sobre grueso, una memoria USB y una fotografía antigua.

Ethan tomó primero la fotografía.

Mostraba a Daniel Carter junto a una mujer joven que sostenía a una niña pequeña. La mujer tenía los mismos ojos oscuros de Victoria.

Ethan acercó la imagen a la luz.

En la parte posterior, su padre había escrito una fecha de hacía veintiocho años.

Debajo aparecía un nombre.

*Isabel Blake.*

—¿Quién es esta mujer? —preguntó Ethan.

Richard cerró los ojos.

—La madre de Victoria.

Ethan sintió que el estómago se le encogía.

—¿Mi padre conocía a la madre de Victoria?

—Mucho antes de que tú nacieras.

Margaret se levantó lentamente.

—Daniel me dijo que había conocido a una mujer durante sus primeros años en los negocios. Nunca me contó todos los detalles, pero me aseguró que aquella relación había terminado antes de que nos casáramos.

Ethan miró a su madre.

—¿Y tú sabías que tenía una hija?

—No. Nunca me habló de una niña.

Richard se pasó una mano por el rostro.

—Porque no era tan sencillo. Isabel trabajaba para una empresa que Daniel intentaba adquirir. Se acercaron durante una negociación y tuvieron una relación breve. Cuando ella quedó embarazada, Daniel ya estaba comprometido con tu madre.

—¿Mi padre tuvo una hija con Isabel?

Richard tardó demasiado en responder.

—Eso es lo que Daniel sospechaba.

Ethan sintió que todo lo que creía conocer de su familia comenzaba a desmoronarse.

La fotografía no demostraba que Victoria fuera hija de Daniel. Tampoco explicaba el documento que la designaba como beneficiaria. Pero abría una posibilidad que ninguno de ellos había considerado.

Abrió el sobre.

La primera página contenía una carta dirigida a él.

Ethan: si has abierto esta caja, alguien ha utilizado el nombre de Victoria Blake para reclamar derechos sobre nuestra familia. No aceptes ninguna explicación sin verificarla. Hay secretos que ni siquiera yo pude resolver antes de morir.

La segunda página contenía instrucciones para localizar un archivo médico y un registro privado de nacimiento.

La tercera tenía una sola frase subrayada.

Si Victoria es quien sospecho que es, el peligro no está en lo que podría heredar. Está en lo que alguien hará para impedir que conozca la verdad.

Ethan levantó la mirada hacia Richard.

—¿Mi padre sospechaba que Victoria era su hija?

Su tío no respondió.

En ese momento, las sirenas sonaron fuera de la mansión.

Richard retrocedió hacia la puerta.

—No tienes idea de lo que estás a punto de descubrir.

Ethan se interpuso en su camino.

—Entonces quédate y ayúdame a descubrirlo.

Richard lo miró con desesperación.

—No puedo.

—¿Por qué?

Su tío bajó la voz hasta convertirla en un susurro.

—Porque, si Victoria descubre quién fue realmente su padre, la persona que ha estado financiando todo esto no se detendrá hasta silenciarla.

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Y antes de que Ethan pudiera preguntarle quién era esa persona, Richard pronunció un nombre que hizo que Margaret se llevara ambas manos a la boca.

El nombre de la única persona que Ethan todavía creía incapaz de traicionarlo.

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