love

Chapter 5: El documento que mi padre escondió

Conduje hasta casa sin dejar de mirar la fotografía que mi padre me había enviado.

El documento estaba amarillento, con los bordes desgastados y varias líneas escritas a máquina. La imagen era demasiado borrosa para leer todas las cláusulas, pero distinguí dos nombres: Isabel Carter y Vanessa.

Y una fecha.

Tres semanas antes de que mi madre muriera.

Cuando entré, encontré a mi padre esperándome en el garaje. Llevaba la misma camisa formal del trabajo, aunque tenía el cuello desabrochado y el rostro de un hombre que llevaba años sin dormir tranquilo.

—Gracias por venir —dijo.

No lo abracé.

—¿Qué es ese contrato?

Marcus miró hacia la casa antes de cerrar la puerta del garaje.

—Tu madre diseñó una colección que llamó Mareas de Luz. Era su proyecto más importante. Había trabajado durante años en él y quería presentarlo a una empresa que buscaba nuevos talentos.

—¿Y Vanessa qué tiene que ver?

Mi padre se frotó la frente.

—En aquel entonces, Vanessa trabajaba como asistente administrativa para una pequeña empresa de moda. Conocía a Isabel y sabía que sus diseños podían tener mucho valor.

—¿La ayudó?

—Al principio, sí. Después las cosas se complicaron.

Le pedí que me mostrara el documento original.

Marcus abrió una caja metálica guardada detrás de unas herramientas. Sacó una carpeta y me entregó varias páginas.

La primera establecía que Isabel conservaba la autoría de sus diseños, mientras que una empresa tendría derechos limitados para distribuir determinadas piezas.

La segunda página estaba firmada por mi madre.

La tercera contenía una cláusula escrita a mano.

En caso de disputa sobre la autoría, los bocetos originales y las muestras de trabajo tendrán prioridad sobre cualquier cesión posterior que no haya sido firmada ante testigos independientes.

—¿Por qué guardaste esto? —pregunté.

Mi padre bajó la cabeza.

—Porque prometí a tu madre que protegería su trabajo.

—¿Y por qué dejaste que Vanessa se llevara mi vestido?

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Porque fui un cobarde.

La respuesta me dolió más de lo que esperaba.

Marcus se sentó en una caja de herramientas.

—Después de que tu madre murió, Vanessa me dijo que necesitábamos seguir adelante. Yo estaba destrozado, Nia. Tenía una niña pequeña y no sabía cómo criarla solo.

Ella se ofreció a ayudarme. Al principio parecía que realmente quería construir una familia contigo.

—¿Y luego?

—Con el tiempo comenzó a decirme que Isabel había sido irresponsable con el dinero, que sus diseños habían dejado de tener valor y que yo debía vender algunas de sus cosas para pagar las deudas.

Lo miré fijamente.

—¿Vendiste sus diseños?

—No. Pero permití que Vanessa se encargara de los documentos. Pensé que estaba resolviendo los asuntos legales.

—¿Pensaste o preferiste no preguntar?

Mi padre cerró los ojos.

No tenía una respuesta que pudiera justificarlo.

—Hace unas semanas —continuó—, cuando supo que habías sido seleccionada para el concurso, Vanessa empezó a hacer preguntas sobre tu inscripción. Dijo que quería ayudarte a conseguir una oportunidad para Brianna.

—¿Y le diste acceso a mi cuenta?

—Sí.

Sentí que la rabia me subía por el pecho.

—¡Le diste acceso para robarme!

—No sabía que iba a hacerlo.

—Pero cuando te dije lo que había pasado, me pediste que lo aceptara.

Marcus se levantó y trató de acercarse.

Di un paso atrás.

—No me pidas que te perdone todavía —le dije—. Primero necesito saber toda la verdad.

Mi padre asintió y sacó un último sobre.

Dentro había una fotografía de Isabel junto a una mujer joven que sostenía un vestido parecido al mío. En la parte trasera, mi madre había escrito una fecha y una frase:

El día que entendimos que nuestros diseños estaban siendo copiados.

—¿Quién es ella? —pregunté.

—Sofía Delgado. Era la socia de tu madre.

—¿Dónde está ahora?

—No lo sé. Se marchó de Texas después de la disputa.

Mi padre me explicó que Isabel había acusado a la empresa de presentar algunos de sus diseños como creaciones de otra persona. Vanessa, que entonces colaboraba con la administración, había entregado documentos que parecían contradecir las acusaciones.

La disputa nunca se resolvió por completo.

Después murió mi madre.

Y todos dejaron de hablar del asunto.

—¿Por qué nunca me contaste nada? —pregunté.

—Vanessa me convenció de que era mejor dejar el pasado atrás. Dijo que hablar de Isabel solo te haría daño.

—No. Te hizo más fácil vivir con tu silencio.

Mi padre aceptó el golpe de mis palabras sin defenderse.

Le pedí que me entregara el documento original y todas las páginas relacionadas con la colección.

—Voy a llevarlas al comité.

—Hazlo —respondió—. Y Nia… si necesitas declarar contra Vanessa, no voy a impedírtelo.

Por primera vez, parecía dispuesto a hacer algo más que pedirme que guardara silencio.

Subí a mi habitación y coloqué los documentos junto a mis bocetos.

Mi vestido de graduación no era solamente una creación que Brianna quería robarme. Era la primera vez que yo había transformado un daño en algo hermoso, sin comprender que estaba repitiendo una idea que mi madre había defendido toda su vida.

A las seis de la tarde recibí una llamada de un número desconocido.

—¿Nia Carter? —preguntó una mujer.

—Sí.

—Soy Sofía Delgado. Elena me ha contado que encontraste los documentos de Isabel.

Me quedé inmóvil.

—¿Usted conoció a mi madre?

—Trabajé con ella durante años. Y he estado intentando localizarte desde que descubrí que tu nombre aparecía en el registro del concurso.

—¿Por qué?

Sofía tardó unos segundos en contestar.

—Porque el vestido que hiciste contiene un detalle que no aparece en ninguno de los bocetos que me enseñó Elena.

Miré mi carpeta.

—¿Qué detalle?

—Una secuencia de puntadas doradas escondida en el interior de la cola. Isabel utilizaba ese patrón para identificar sus piezas originales.

Se me erizó la piel.

Yo había añadido aquellas puntadas porque me parecían bonitas. No sabía que tenían un significado.

—¿Cómo puede estar segura?

—Porque yo ayudé a tu madre a diseñar ese patrón.

Hubo un silencio.

Después Sofía pronunció unas palabras que cambiaron todo.

—Nia, hay algo que debes saber antes de presentarte al concurso. El vestido que Brianna piensa mostrar no es el único que Vanessa ha intentado apropiarse.

May you like

—¿Qué quiere decir?

—Vanessa lleva años utilizando diseños que pertenecían a tu madre. Y el sábado piensa presentar una colección completa bajo el nombre de Brianna.

Related Stories

Other posts