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Chapter 6: La mujer del otro lado de la mentira

Claire leyó el mensaje de Rebecca tantas veces que terminó memorizándolo.

No fui yo quien hizo esa transferencia.

La fotografía mostraba una autorización bancaria por $42,000. Su nombre aparecía al final del documento, junto a una firma que se parecía a la suya.

Pero Claire no recordaba haber firmado aquella autorización.

Abrió la carpeta azul, comparó el documento con los formularios de financiación y sintió que la habitación se inclinaba ligeramente.

Si la firma era auténtica, alguien había utilizado su autorización para una operación que ella no recordaba.

Si no lo era, alguien podía haber falsificado su firma.

En cualquiera de los dos casos, necesitaba respuestas.

Escribió a Rebecca.

¿Cómo conseguiste ese documento?

La respuesta llegó inmediatamente.

Daniel me lo envió para demostrar que tú estabas de acuerdo con la compra. Yo nunca vi el original.

Claire apretó el teléfono.

¿Por qué me ayudas ahora?

Esta vez, Rebecca tardó varios minutos en responder.

Porque acabo de descubrir que Daniel también me mintió a mí.

Claire miró el reloj.

Eran las ocho y media de la mañana. Podía pasar el día esperando a que Patricia revisara los documentos, o podía escuchar a la única persona que quizá conocía la otra mitad de la historia.

Pero no iba a presentarse sola en un lugar desconocido ni a entregar documentos originales.

Llamó a Patricia.

“Rebecca quiere reunirse conmigo.””

“¿Tiene pruebas que puedan ser relevantes?””

“Me envió una autorización bancaria que no recuerdo haber firmado.””

“Reenvíemela. No entregue documentos ni comparta información bancaria adicional durante esa reunión. Si decide verla, hágalo en un lugar público y no vaya sola si no se siente segura.””

Claire envió la fotografía.

Una hora después, Patricia respondió que la imagen no permitía confirmar la autenticidad de la firma ni establecer quién había autorizado realmente la transferencia.

“Necesitamos obtener el registro original del banco”, añadió.

“Pero la información justifica investigar.””

Claire aceptó reunirse con Rebecca en una cafetería del centro de Nashville a las once de la mañana.

Llegó quince minutos antes y eligió una mesa junto a la ventana.

A las once y siete, entró una mujer de cabello castaño, abrigo gris y rostro cansado. Tenía una mano apoyada sobre el vientre, apenas visible bajo la ropa holgada.

Se detuvo al verla.

“¿Claire?””

“Rebecca.””

Ninguna sonrió.

Rebecca se sentó frente a ella y dejó un sobre sobre la mesa.

“Gracias por venir.””

“Todavía no he decidido si hice bien.””

Rebecca asintió.

“Lo entiendo.””

Claire observó su rostro.

No había triunfalismo en sus ojos. Tampoco parecía una mujer que hubiera ganado algo.

Parecía alguien que llevaba semanas durmiendo mal.

“¿Cuánto tiempo llevas con Daniel otra vez?””, preguntó Claire.

Rebecca bajó la mirada.

“Unos dos años.””

“¿Sabías que estaba casado conmigo?””

“Al principio no.””

“¿Y después?””

Rebecca tragó saliva.

“Sí.””

La respuesta dolió más de lo que Claire esperaba.

“¿Cuándo te enteraste?””

“Hace aproximadamente un año. Daniel me dijo que ustedes estaban separados y que habían acordado divorciarse. Aseguró que tú sabías que nuestro matrimonio anterior seguía sin resolverse.””

Claire soltó una risa incrédula.

“Me enteré anoche.””

Rebecca cerró los ojos.

“Lo siento.””

“¿Le creíste?””

“Quería creerle. Me dijo que tú estabas con él por razones económicas, que tu sueldo mantenía su negocio y que ustedes tenían un acuerdo que ninguno quería romper todavía.””

Claire se quedó helada.

“¿Eso te dijo de mí?””

Rebecca asintió.

“Me dijo que no había amor entre ustedes desde hacía años.””

Claire pensó en los desayunos que preparaba, las conversaciones nocturnas, los aniversarios y los pequeños regalos que guardaba porque creía que representaban cariño.

Daniel había contado dos historias incompatibles a dos mujeres distintas.

Con Claire, era un hombre atrapado en un negocio difícil, que necesitaba apoyo y paciencia.

Con Rebecca, era un esposo separado, víctima de un matrimonio vacío, que esperaba reconstruir su vida.

“¿Y la casa?””, preguntó Claire.

Rebecca abrió el sobre.

“Daniel me dijo que la compraríamos como inversión. Que yo viviría allí cuando naciera el bebé y que, después, podríamos alquilarla o venderla.””

“¿Pagaste parte de la casa?””

“Puse dieciséis mil dólares de mis ahorros.””

Claire levantó la mirada.

“¿También le prestaste dinero?””

“Sí. Otros doce mil para los gastos de la compañía.””

Rebecca sacó varios estados de cuenta y los colocó sobre la mesa.

“Pensé que estaba invirtiendo conmigo. Pero cuando empecé a preguntar por los pagos de la hipoteca, dejó de enseñarme los documentos.””

Claire revisó las páginas.

Algunas cantidades coincidían con las transferencias que Robert había encontrado. Otras eran nuevas.

“¿Sabes de dónde salieron los sesenta mil dólares de Robert?””

Rebecca negó con la cabeza.

“Daniel me dijo que su padre había invertido en el negocio. No sabía que era un préstamo.””

“¿Y los cuarenta y dos mil de esta autorización?””

Rebecca señaló el documento.

“Esa es la parte que no entiendo. Daniel me dijo que tú habías aprobado una inversión conjunta. Pero nunca me mostró una autorización original ni me explicó por qué el dinero venía de una cuenta relacionada contigo.””

Claire respiró hondo.

“Yo no recuerdo haber firmado esto.””

Rebecca asintió lentamente.

“Por eso te contacté.””

“¿Por qué ahora?””

Rebecca se quedó mirando sus manos.

“Porque hace tres días fui al banco para revisar la cuenta de la compañía. Quería saber cuánto dinero quedaba para los gastos de la casa y del bebé. El empleado me dijo que necesitaban verificar una serie de movimientos antes de darme acceso completo.””

“¿Qué movimientos?””

“Varias transferencias. Algunas salieron de la compañía hacia una cuenta personal de Daniel. Otras se enviaron a una cuenta que no reconocí.””

Claire sintió que el corazón le latía con fuerza.

“¿A nombre de quién estaba esa cuenta?””

Rebecca sacó una hoja.

El nombre estaba parcialmente oculto por una franja negra en la copia, pero el banco había dejado visibles las últimas cuatro cifras.

Claire reconoció los números.

Eran los últimos cuatro dígitos de una cuenta conjunta que había mantenido con Daniel durante los primeros años de su matrimonio.

“Esa cuenta estaba cerrada”, murmuró.

“¿Estás segura?””

“Yo creía que sí. Daniel me dijo que la habíamos cerrado después de cambiar de banco.””

Rebecca deslizó la hoja hacia ella.

“Entonces alguien necesita explicar por qué aparece aquí.””

Claire fotografió el documento y se lo envió a Patricia.

Después miró a Rebecca.

“¿El bebé es de Daniel?””

Rebecca se llevó una mano al vientre.

“Creemos que sí. Pero no hemos hecho una prueba de paternidad.””

“¿Y qué piensa hacer él?””

“Quiere que me mude a la casa. Dice que cuando nazca el bebé podremos resolver todos los problemas.””

Claire la observó en silencio.

“¿Te ha prometido casarse contigo?””

Rebecca negó con la cabeza.

“Dice que primero tiene que resolver nuestro matrimonio anterior.””

“¿Y te ha explicado cómo piensa hacerlo?””

“No.””

Por primera vez, Claire sintió una emoción que no era rabia.

Era una forma extraña de compasión.

Rebecca había participado conscientemente en una relación con un hombre casado, pero también había sido engañada sobre la situación económica y las intenciones de Daniel.

No eran amigas. No tenían por qué serlo.

Sin embargo, ambas habían entregado dinero y confianza al mismo hombre, creyendo versiones distintas de una vida que él controlaba mediante secretos.

“¿Por qué no fuiste directamente a un abogado?””, preguntó Claire.

Rebecca bajó la voz.

“Porque encontré algo en la computadora de Daniel y tuve miedo.””

“¿Qué encontraste?””

“Una carpeta con documentos sobre la casa. Había un archivo que mencionaba tu nombre, otro con el de su padre y una nota sobre una transferencia pendiente.””

“¿Qué decía la nota?””

Rebecca sacó su teléfono y abrió una fotografía.

El texto era breve:

Cerrar el préstamo de Claire antes de que solicite los estados completos. Después, vender la propiedad y liquidar las obligaciones personales.

Claire sintió que la sangre le abandonaba el rostro.

“¿Cuándo escribió esto?””

“Hace aproximadamente un mes.””

“¿Sabes qué significa ‘cerrar el préstamo’?””

Rebecca negó con la cabeza.

“Pensé que quería devolverte el dinero. Pero cuando le pregunté, se puso furioso y me dijo que dejara de revisar sus archivos.””

Claire volvió a leer la nota.

Daniel había planeado vender la propiedad, pero antes quería cerrar una obligación vinculada a ella.

¿Se refería a los $27,500 que le había prestado? ¿A la garantía de $150,000? ¿O a algo que todavía no habían descubierto?

Su teléfono vibró.

Era Patricia.

La cuenta que aparece en la imagen no basta para demostrar que hubo una transferencia no autorizada. Necesito los registros bancarios originales. No contacte a Daniel sobre esto todavía.

Claire guardó el teléfono.

“Necesito una copia de todo lo que tengas.””

“Te la daré.””

“Y si encuentras otros documentos, no los alteres ni los borres.””

Rebecca asintió.

Antes de levantarse, Claire hizo una última pregunta.

“¿Daniel sabe que me estás ayudando?””

Rebecca miró hacia la ventana.

“No.””

“¿Y qué pasará cuando se entere?””

Rebecca apretó el sobre contra su pecho.

“Probablemente dirá que estoy loca. O que intento quitarle su dinero.””

Claire se puso de pie.

“Entonces asegúrate de conservar todo lo que demuestre lo contrario.””

Salió de la cafetería con copias de los documentos y una sensación de urgencia que no la abandonó durante el trayecto de regreso.

A las dos de la tarde, Patricia la llamó.

“Necesito que venga a mi oficina. He revisado los archivos que me envió y hay algo que debemos aclarar.””

Claire llegó veinte minutos después.

La abogada había colocado tres documentos sobre el escritorio.

“Primero, el préstamo de $150,000. El documento que usted encontró parece una solicitud de garantía, pero todavía no sabemos si el prestamista la considera vinculante ni cómo obtuvo su firma. Segundo, la transferencia de $42,000.

No podemos determinar su origen sin los registros del banco. Y tercero…”

Patricia deslizó el último documento hacia ella.

Era un estado de cuenta de una compañía financiera.

Claire reconoció su dirección, su número de identificación y una firma que parecía suya.

“¿Qué es esto?””

“Una solicitud de crédito comercial que incluye sus datos. La fecha es de hace cinco meses.””

Claire leyó el importe.

Doscientos diez mil dólares.

Sintió que el aire le faltaba.

“Yo nunca solicité este préstamo.””

“Lo sé. Pero antes de sacar conclusiones, necesitamos verificar si se desembolsó el dinero, quién presentó la solicitud y qué documentos se utilizaron.””

“¿Mi nombre aparece como prestataria?””

“Como una de las personas responsables de la solicitud.””

Claire se llevó una mano a la boca.

Patricia le entregó otra hoja.

“Hay una dirección de correo electrónico asociada con la presentación. No es su correo personal.””

Claire leyó la dirección.

Era una cuenta que Daniel utilizaba para administrar documentos de su empresa.

Entonces recordó una noche de hacía cinco meses, cuando él había entrado en su oficina con una carpeta y le había pedido que confirmara su información personal.

Le había dicho que era para actualizar un seguro.

Ella había confiado en él.

Patricia señaló el último párrafo.

“Hay un número de teléfono de contacto que tampoco es suyo. Si no autorizó esta solicitud, necesitamos investigar de inmediato y notificar a las instituciones pertinentes siguiendo el procedimiento correcto.””

Claire miró la firma.

Luego miró a Patricia.

“¿Qué pasa si Daniel utilizó mi nombre para conseguir dinero sin mi permiso?””

“Si se confirma, las consecuencias podrían ser serias. Pero todavía necesitamos pruebas.””

Claire guardó los documentos en su bolso.

Al salir de la oficina, llamó a Robert.

“Necesito verte. Creo que Daniel pudo haber utilizado mi identidad para conseguir financiación.””

Robert se quedó en silencio.

“Claire, hay algo que también debo confesarte.””

Ella cerró los ojos.

“¿Qué más?””

“Cuando le presté los sesenta mil dólares, Daniel me pidió que firmara una declaración diciendo que el dinero era una inversión en su empresa, no un préstamo personal.””

“Pero firmó un reconocimiento de deuda.””

“Sí. Sin embargo, encontré una segunda versión del documento entre mis papeles. En esa copia, la descripción del dinero es diferente.””

Claire se detuvo en medio de la acera.

“¿Qué dice?””

“Que yo aporté el dinero voluntariamente a DM Property Holdings.””

La voz de Robert se quebró.

“Claire, creo que Daniel preparó documentos diferentes para cada persona.””

Antes de que ella pudiera responder, Robert añadió algo más.

“Y acaba de llamarme un investigador del banco. Quieren hablar con nosotros sobre las transferencias relacionadas con la compra de la casa.””

Claire miró hacia la calle.

Durante seis años, Daniel le había pedido que confiara en él mientras ella pagaba sus deudas, sus celebraciones y sus emergencias.

Ahora, cada documento parecía revelar una mentira nueva.

Pero lo más aterrador no era cuánto dinero podía haber perdido.

Era que alguien había preparado solicitudes financieras utilizando sus datos personales, y todavía no sabían si existían otras.

Esa noche, Claire regresó a casa y encontró un sobre debajo de la puerta.

No tenía remitente.

Dentro había una copia de una transferencia bancaria por $42,000, un extracto parcial de la compañía financiera y una nota escrita a mano.

No fue Rebecca quien utilizó tu firma.

Claire sintió un escalofrío.

Debajo de aquella frase había otra, escrita con tinta roja.

Pregunta quién tenía acceso a tu computadora el día que se presentó la solicitud.

Claire recordó a Daniel sentado en su despacho mientras ella se duchaba.

Recordó haber dejado el ordenador abierto.

Recordó haberle dado la contraseña años atrás porque confiaba en él.

Entonces vio la última línea de la nota.

Y revisa la póliza de seguro de vida que firmaste el año pasado.

La nota no estaba firmada.

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Pero al dorso del sobre había una frase que hizo que Claire se sentara lentamente en el suelo.

Si Daniel descubre que encontraste esto, el dinero será el menor de tus problemas.

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